A diez años de haber iniciado su carrera como solista, Manny Cruz mira en retrospectiva un camino marcado por sacrificios, aprendizajes, momentos de espera y metas que alguna vez parecieron lejanas.
Desde el lanzamiento de Sobrenatural, el artista ha construido una etapa propia dentro de la música dominicana, en la que ha aprendido, según explica, que no todos los sueños llegan en el momento en que uno los desea.
Uno de esos sueños se hizo realidad recientemente con Nieve en verano, su colaboración con Juan Luis Guerra, una figura a la que admira desde niño y con quien siempre había querido compartir una canción.
Un sueño que tardó años en concretarse
La historia de “Nieve en verano” comenzó en marzo de 2022, cuando el productor dominico-venezolano Motiff le presentó la canción.
Manny asegura que desde el primer momento sintió que ese tema podía convertirse en la oportunidad perfecta para cumplir su deseo de trabajar junto a Juan Luis Guerra.
“Yo quiero que tú entiendas que esa canción la voy a hacer con Juan Luis Guerra”, recuerda haberle dicho al productor.
Ante la sorpresa de Motiff, respondió con convicción: “No sé, pero eso va a ser así, lo decreto hoy”.
Sin embargo, el cantante entendió que todavía no era el momento adecuado. Esperó cerca de tres años antes de mostrarle la canción a Guerra.
Finalmente, en enero de 2025, pudo presentarle el tema y meses después recibió la respuesta que esperaba.
“No lo podía creer. Yo dije: guao, Dios mío, qué increíble, qué ilusión esto”, relata Manny sobre el momento en que supo que la colaboración sería una realidad.
La producción requirió luego coordinar las agendas de ambos artistas, pero para Manny el resultado representa mucho más que un nuevo lanzamiento.
“Hoy en día estar al lado de él, tener una canción junto a él, mi voz junto a la de él, es una locura total”, expresa.
Una conexión con sus raíces cubanas
Otro elemento especial de “Nieve en verano” es la conexión de Manny Cruz con sus raíces familiares.
El artista explicó que su padre era cubano y que quiso incorporar parte de esa herencia a la producción musical.
“Quise inyectarle un poquito de mi sangre cubana”, señaló.
Para lograrlo, la canción incorpora elementos como bajo acústico y tres cubano, en lugar del bajo eléctrico más habitual en el merengue, con el objetivo de aportar un “saborcito a son”.
Manny también asegura que todavía se sorprende al ver el resultado final del proyecto.
“Veo el video y no lo creo: primero que Juan Luis haya hecho esta colaboración conmigo y que se la haya disfrutado como se la disfrutó”, afirma.
Aprender a esperar
Después de una década como solista, Manny reconoce que uno de sus principales aprendizajes ha sido comprender que cada proceso tiene su propio ritmo.
“Las cosas tienen su tiempo”, sostiene.
La fe también ha ocupado un lugar importante en ese proceso. El artista cuenta que mantiene presentes sus sueños y aspiraciones, pero que ha aprendido a esperar el momento adecuado para cada uno.
Esa paciencia, explica, también ha sido necesaria para enfrentar los sacrificios personales que ha implicado su carrera.
Entre ellos menciona la distancia de su madre y su hermano, quienes viven en Estados Unidos, así como la muerte de su padre hace nueve años.
A pesar de los logros alcanzados, Manny considera que todavía queda mucho camino por recorrer y nuevos objetivos por conquistar dentro de su trayectoria artística.

